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miércoles, 30 de diciembre de 2009


Mirar a través de la burbuja:
cambiante, iridiscente y frágil.

Sentir la tenuidad de su envoltura:
el chantaje fácil, la protección incierta.

No es más frío ni más triste el otro lado.

Romper en mil gotitas su alma de jabón
y saltar al vacío sin esferas de engaño.


(Para mi amigo Ángel)

viernes, 27 de noviembre de 2009


La paloma, Alberti, Serrat y yo

Me hacía memoria hace un tiempo mi hijo mayor, pero también lo recordaban los otros dos al ser consultados posteriormente, que cuando yo canturreaba la paloma en una burda imitación de Serrat, alzaban las orejas en señal de alarma: algo le pasaba al padre, algo andaba mal, algún nubarrón de tormenta, alguna oscura tristeza o enfado o algo indefinible… pero en todo caso nada bueno se cernía sobre el horizonte.

Papá cantando ese poema convertido en canción susurrada, masticada y enfatizada en ese se equivocaba sólo podía indicar que sus deseos, ilusiones, esperanzas o sueños no estaban allí, en aquel lugar y situación, que su corazón no estaba en esa casa y que el estado de confusión orientativa, temporal y vital iba tomando cuerpo…

Yo creo que no era consciente de la relación tan unívoca o biunívoca, no sé, fuera tan clara pero deben tener razón porque aún hoy, que he tenido un día gris oscuro, me he sorprendido cantando “se equivocó la paloma, se equivocaba”.

Algo de eso le debió pasar a Serrat cuando añadió ese se equivocaba detrás de cada dos versos, que como se puede comprobar más abajo no figuran en el poema original.

LA PALOMA

Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte fue al sur,
creyó que el trigo era el agua.
Creyó que el mar era el cielo
que la noche la mañana.
Que las estrellas rocío,
que la calor la nevada.
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón su casa.
(Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama.)


No es mío el poema, evidentemente, pero hoy y aquí lo siento como propio:

Retornos del otoño

Nos dicen: Sed alegres.
Que no escuchen los hombres rodar en vuestros cantos
ni el más leve ruido de una lágrima.
Está bien. Yo quisiera, diariamente lo quiero,
mas hay horas, hay días, hasta meses y años
en que se carga el alma de una justa tristeza
y por tantos motivos que luchan silenciosos
rompe a llorar, abiertas las llaves de los ríos.
Miro el otoño, escucho sus aguas melancólicas
de dobladas umbrías que pronto van a irse.
Me miro a mí, me escucho esta mañana
y perdido ese miedo
que me atenaza a veces hasta dejarme mudo,
me repito: Confiesa
grita valientemente que quisieras morirte.
Di también: Tienes frío.
Di también: Estás solo, aunque otros te acompañen.
¿Qué sería de ti si al cabo no volvieras?
Tus amigos, tu niña, tu mujer, todos esos
que parecen quererte de verdad, ¿qué dirían?
Sonreíd. Sed alegres. Cantad la vida nueva.
Pero yo sin vivirla, ¡cuántas veces la canto!
¡Cuántas veces animo ciegamente a los tristes,
diciéndoles: Sed fuertes, porque vuestra es el alba!
Perdonadme que hoy sienta pena y la diga.
No me culpéis. Ha sido
la vuelta del otoño.

Rafael Alberti

viernes, 17 de abril de 2009


Evtuchenko, otra vez y siempre

Hay libros que he comprado y que no he leído, los hay (muchos) que he abandonado en la página cincuenta, otros los he acabado de mala gana sabiendo que se borrarían de la memoria en el mismo instante de cerrarlos, y existen los que he releído varias veces y he prestado o regalado y he vuelto a prestar o regalar porque su hueco en la biblioteca me resultaría insoportable.

“Entre la ciudad si y la ciudad no” del poeta ruso Evgueni Evtuchenko pertenece a ese último apartado y de él está extraído este poema que es de los pocos que hasta que el señor Alzheimer me lo permita conservaré en la memoria.



Una mujer y un hombre solos, en un puente,

sobre el dormido Sena azul.

Debajo está el tumulto sin sentido, las luces irreales.

Cambia el gobierno en algún sitio,

se pronuncian sabios discursos.

Pero ellos desde el puente, apenas si lo ven:

tan sólo ven el Sena turbio y lento.

Así están, sin palabras y sin besos,

hasta la madrugada, bajo un impermeable,

como un paquete envuelto en celofán

¡un regalo del mundo para el mundo entero!

¡Quiera Dios que no tengamos ni casa ni hacienda,

ni aturdidora comodidad en nuestra vida!

¡Quiera Dios que, estemos donde estemos,

siempre nos encontremos en el puente!

En el puente para siempre inscrito en el cielo.

En el puente que hace sagrado a quien le habita.

En el puente sobre el tiempo,

sobre toda la vanidad y la mentira.

París 1960

viernes, 10 de abril de 2009

Vamos viviendo apenas
Inútilmente

Colocamos trocitos de algodón
En las grietas del tiempo

Se filtra sin embargo

Inexorablemente

Constante e imparable

El frío de la muerte

Javier

sábado, 14 de marzo de 2009


Iniciar el retorno con las alas plegadas

Lamerse las heridas en el espacio incierto


Proponer los empastes a las caries del tiempo


Levantar la muralla al punzante recuerdo


Recomponer las yemas ateridas de invierno


Y florecer de nuevo…¡como un almendro!




Javier

domingo, 8 de marzo de 2009



Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

Este hermoso poema de Mario Benedetti, es obviamente un canto a la alegría, pero una alegría vista desde la perspectiva de que no es un estado “natural” sino que requiere ser “defendida”, lo cual implica que va a ser “atacada” desde múltiples frentes: los propios de la fragilidad de la salud, los malos momentos económicos, las horas bajas de la melancolía y de toda una cuadrilla de humanos dispuestos a amargarnos la vida…pero también, y utilizando una paradoja humorística, Benedetti nos dice que incluso hay que defender la alegría de la imposición de estar alegres (me viene a la mente la Navidad y otros festejos de obligado regocijo), y para rematar la idea nos exhorta a guardarnos “del oportunismo y de los proxenetas de la risa”…


Y ahí quería desembocar yo: el otro día y en eso que hemos dado en llamar “navegar” por internet me encuentro con uno de los spots de apoyo a la campaña de nuestro actual presidente, el señor Zapatero. En él, como se recordará, un grupo de magníficos cantautores y artistas (y algún advenedizo) toman prestado el poema al que me refiero, convenientemente castrado y musicado por Serrat (un fallo lo tiene cualquiera, mi querido Joan Manuel, ego te absolvo) y utilizan y trastocan con fines cuanto menos dudosos, el que yo considero verdadero sentido del poema y que el autor expresa y resume en su última estrofa, olvidadizamente olvidada por nuestros amigos y que termina apelando a defender la alegría como un derecho frente a dios y sus designios, frente a las grandes mayúsculas (las ZP, por ejemplo) e incluso, añado yo, frente a esa alegría teatralizada, falsa, interesada y arrimada al poder de quienes en otros momentos (no todos) loaron con más seriedad y peligros otras opciones menos seguras, más arriesgadas.


Pero al desarrollo de esta transmutación ideológica de algunos dedicaré otro post menos visceral.

jueves, 26 de febrero de 2009



No es al paso del tiempo
a lo que le tengo miedo,
es al tiempo sin tiempo
(mi tiempo sin tu tiempo)
a lo que de verdad le temo.

Sueño plazuelas blancas
con rincones sin tiempo,
donde al sol de la tarde
(abrazados los labios)
olvidarnos del tiempo.


Javier

jueves, 19 de febrero de 2009


Añoranza

Cuando tú no estás acumulo las horas

como acumulan el polvo los senderos.
Cuando tú no estás paseo por la casa
como deambulan los espectros.
Cuando tú no estás se funden mis silencios
en un único y mineral silencio.
Cuando tú no estás te busco entre las líneas
de escritos y recuerdos.
Cuando tú no estás me siento tan cansado
Tan solo
Tan vacío
Tan infantilmente viejo.

Javier, allá por los años 80

martes, 6 de enero de 2009

García Lorca no debía sentir una gran simpatía hacia la Guardia Civil. Este fragmento de su "Romance" dedicado al Benemérito Cuerpo lo demuestra. No sé si fotos como ésta, tomada por el americano William Eugene Smith le sirvieron de inspiración.
Los niños de la posguerra, a pesar de la democracia y los cambios que de buen seguro se han producido en el interior de "la Benemérita", no podemos dejar de sentir el viejo acojono que debió quedar incrustado en algún lugar del ADN.


Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.

lunes, 5 de enero de 2009







Jaime Gil de Biedma, poeta heterodoxo y solitario, fue definido por los que lo conocieron “como muy homosexual y muy borracho”, no ocultó ninguna de esas dos facetas de su personalidad ni tampoco hizo gala de ellas. Murió en 1990, víctima del SIDA.
Dijo de sí mismo: “He sido de izquierdas y es muy probable que lo siga siendo, pero ya no ejerzo".
Pocas personas han sido capaces de autodefinirse con la crueldad y la conmiseración con que él lo hizo en este poema. Homenajeo su valentía frente a tanto hipócrita biempensante.




CONTRA JAIME GIL DE BIEDMA


De qué sirve, quisiera yo saber,
cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil y que eres débil
cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.

Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

Y la no menos atrevida declaración de “objetivos vitales” de este epigrama:

DE VITA BEATA

En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia



viernes, 12 de diciembre de 2008


Cuando nos daban “Literatura española” (y hablo de cuando entonces) nos explicaron la poesía de los hermanos Machado desligadas de su biografía, o al menos, no se mencionaban ni de pasada sus diferentes posturas ideológicas durante la Guerra Civil.
Si acaso, nos hablaban de Antonio como el poeta profundo y de Manuel como el poeta folclórico; Antonio cantando a la austera Soria, Manuel haciendo lo propio con la alegre Andalucía.
Años después (demasiados) y ya fuera de los libros de texto de la época oscura, Antonio pasó a ser el progresista republicano y Manuel el conservador que escribió un poema “Al sable del Caudillo”.
Sobre estas cuestiones hay tanta bibliografía que no tengo nada que aportar, sólo quiero mostrar dos poemas, uno de Antonio, otro de Manuel, porque, al margen de sus posturas políticas encontradas, yo intuyo dos troncos que comparten muchas raíces:



Retrato

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—;
mas recibí la flecha que me asignó Cupido
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.




Adelfos

Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron
- soy de la raza mora, vieja amiga del sol -,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...
y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.

Besos, ¡pero no darlos! Gloria... ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
Que las olas me traigan y las olas me lleven
y que jamás me obliguen el camino a elegir.

¡Ambición!, no la tengo. ¡Amor!, no lo he sentido.
No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido
Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud.

De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo.
No se ganan, se heredan elegancia y blasón...
Pero el lema de casa, el mote del escudo,
es una nube vaga que eclipsa un vano sol.

Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme
lo que hago por vosotros hacer podéis por mí...
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir!...

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna.
¡El beso generoso que no he de devolver!



Y creo que lo que compartieron, además de su obra teatral conjunta y de su amor fraternal, lo expresa Antonio en este breve poema que delata el tremendo cansancio de vivir.


Al borde del sendero un día nos sentamos

Al borde del sendero un día nos sentamos.
Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sola cuita
son las desesperantes posturas que tomamos
para aguardar... Mas ella no faltará a la cita.



…O tal vez la nostalgia de su Sevilla natal, escrita en un papelito encontrado en la cartera de Antonio después de su muerte:

Estos días azules y este sol de la infancia.

domingo, 30 de noviembre de 2008


Desde mi ateísmo, agnosticismo, descreimiento, escepticismo…difícil elegir la palabra que precise mi actitud ante el Universo y la Vida cuyo nacimiento, evolución, leyes y normas se me escapan…y ante los cuales, yo, hormiguita, no me atrevo a colocarme una etiqueta definitoria o definitiva, que consideraría presuntuosa.
Por eso, y porque la inmensa figura de Ernesto Cardenal (como hombre, como persona) me merece tanto respeto, es por lo que desde mi ateísmo y todos los demás –ismos, tomo prestado--con su permiso, que considero otorgado-- su poema/oración para homenajear a Norma/Marilyn aunque esté escrita desde su profundo cristianismo.
Soy consciente de que el solo hecho de “centrarme” en Marilyn ya me sitúa en el multitudinario rebaño de los que contribuimos a mantener el mito, y que de haber sido fea o gorda o simplemente normal no estaría en esta página ni en tantas otras. Millones de niñas explotadas, ablacionadas, maltratadas, violadas…merecerían mucho más ese poema, o mejor: el cariño, la ayuda, la solidaridad, etc.
Pero, ¿qué queréis que haga? Soy un hijo de mi tiempo y siempre quise tener una novia como Norma Jean, así como a Cardenal, supongo, le hubiera gustado tenerla en sus filas como cristiana revolucionaria. Me absuelvo, pues, de mi pecado.


ORACIÓN POR MARILYN MONROE
(Ernesto Cardenal)



Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra
con el nombre de Marilyn Monroe
aunque ese no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la
huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había
querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.

Señor
en este mundo contaminado de pecados y radiactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda.
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-El de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónale Señor y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esta Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.

Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje -insistiendo en maquillarse
en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un
baile en Río la recepción en la mansión del Duque
y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.

La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.

Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Angeles)
contesta Tú el teléfono!

domingo, 16 de noviembre de 2008


Me gusta José Agustín Goytisolo.
Partiendo de esta premisa, me permito acudir a las grandes posibilidades que internet me ofrece para copiar-y-pegar dos poemas, que darían pie a un sesudo comentario de cómo una persona, según su estado de ánimo y sus circunstancias vitales del momento pueden llevarle a escribir en registros aparentemente tan distintos y distantes.

QUIERO TODO ESTO

Quiero ser informado de todo lo que ocurre al más alto nivel
Quiero ver a la gente uno por uno
Quiero que me amnistíen por todo lo que pienso hacer de
ahora en adelante
Quiero entrar en los cines sin pagar
Quiero que una persona de fiar escoja mis camisas y nunca se
equivoque
Quiero un informe sobre el comportamiento sexual de los
sexólogos
Quiero que los cocineros no sean obscenos
Quiero que ordenen llevar camisa azul a todos los que en su
día la llevaron
Quiero que no me den gato por liebre
Quiero que el socialismo vaya sin más directamente al grano
Quiero aprender inglés en 15 días
Quiero saber con precisión exacta la verdadera forma del
Universo
Quiero que los croissants siempre estén calentitos y sabrosos
Quiero misas de culo y en latín
Quiero saber si el papel higiénico de la Real Academia limpia
fija y da esplendor
Quiero ser la Madre Abadesa
Quiero que se prohiban los canalones y la plusvalía
Quiero que el Imperio Romano no siga decayendo de este
modo
Quiero que fichen a la policía
Quiero comer Potitos Bledine
Quiero el control de natalidad con carácter retroactivo
Quiero que se sepa que el Presidente de U.S.A. barre para su
casa de una manera descarada
Quiero amor
Quiero lanzarme en plancha y rematar marcando el sexto gol al
Real Madrid
Quiero que Manolo no se quede calvo
Quiero saber si alguien me está robando los calzoncillos
Quiero entablar un Juicio
Quiero volver a merendar en la terraza con mis primas y Tía
Catalina
Quiero que me homologuen en Ohio
Quiero que alguien me nombre su Delegado en el Exterior
Quiero que Reus sea puerto de mar
Quiero que me devuelvan la gabardina que me quitaron el 17
de Noviembre de 1949 en el Cine Carretas
Quiero que Dios exista
Quiero que los Catedráticos de estética no sean tan feos
Quiero ser de derechas
Quiero jugar al mus
Quiero que no menoscaben mi integridad
Quiero tener aparcamiento reservado dondequiera que vaya
Quiero bailar rock
Quiero que le salga un sarpullido al Santo Padre
Quiero una mantita en la barriga a la hora de la siesta
Quiero que se firmen todos los acuerdos
Quiero destituir a Bing Crosby de un modo fulminante
Quiero fugarme con la morterada
Quiero comer centollo con Julia y con la Ton
Quiero triunfar como una bestia
Quiero que no se me invite otra vez a disolverme pacíficamente
Quiero que emplumen a San Valentín
Quiero que Cataluña llegue hasta el Tirol
Quiero un felpudo igual que el del vecino
Quiero considerar seriamente la posibilidad de que me
expulsen de cualquier país
Quiero unas garantías mínimas
Quiero que se suprima la circulación periférica
Quiero que en las cajas de quesitos hayan más quesitos
Quiero a las Islas Filipinas
Quiero que se eliminen las condiciones objetivas ya que por
culpa de ellas todo sale mal
Quiero que no tiren más a nuestras mujeres
Quiero tirarme a alguien
Quiero controlar el gasto Público partida por partida
Quiero ser bueno
Quiero que se me paguen daños y perjuicios
Quiero que cada pueblo tenga el gobierno que no se merezca
Quiero que no me avergüencen más en las autopistas
Quiero que no haya clase obrera
Quiero que trasladen las Fallas de Valencia
Quiero que no vuelvan los buenos tiempos
Quiero revolcarme en la alfombra del Hotel des Templaires
Quiero ser hábilmente interrogado para cantarlo todo a la
primera friega
Quiero sardinas en escabeche y pan tostado con aceite y sal
Quiero ascender por méritos de guerra
Quiero que se me incapacite legalmente para no ser ya nunca
responsable de nada
Quiero que no me maten la ilusión
Quiero que no vuelvan a salir goteras en el techo
Quiero que todo el mundo cobre más
Quiero que no se me hinche la barriga
Quiero que me convenzan
Quiero un poco de caridad cristiana
Quiero que todos pasen por el tubo
Quiero un nuevo cepillo de dientes.

Quiero todo esto.
Yo no puedo seguir viviendo así:
es una decisión irrevocable





EN ESTE MISMO INSTANTE...

En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad. Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?
Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados

lunes, 10 de noviembre de 2008





Hoy he dedicado casi todo el día a leer, así que después de empaparme de tanta buena literatura no podría escribir algo propio sin sentir vergüenza.
Os ofrezco,a cambio,(¡y qué cambio!),la palabra de uno de mis poetas más admirados y la sonrisa más hermosa de todas las sonrisas.
(Las discrepancias en la elección,si las hubiere,las dirimimos en los "comentarios")







LA TERCERA MEMORIA


Todos tenemos un instante en que
nos entra una tristeza pegajosa,
y la vida, quedándose al desnudo,
se nos muestra como algo sin sentido.

Frío de muerte llena las entrañas.
Pero, para vencerlo, golpeamos
sin fuerza apenas a las puertas de la memoria,
como quien va a una hermana de la caridad.

A veces, sin embargo, hay dentro de nosotros
tanta noche y es tanta la ruina,
que ayudarnos no puede la memoria,
ni la del corazón, ni la de la razón.

Se nos apaga el brillo de los ojos.
Y la conversación, los movimientos...
todo se apaga. Pero existe aún
la tercera memoria: la del cuerpo.

Que recuerden los pies
el polvo y el calor de la carretera,
la hierba fresca
cuando descalzos caminaban.

Que recuerde la mejilla con ternura
cómo, tras una riña, la consolaba
la agradable aspereza de la lengua
del perro, que todo lo comprende.

Que recuerde la frente, avergonzada,
cómo, bendiciéndola,
un beso la rozaba, apenas la rozaba,
descubriéndole toda la ternura de madre.

Que los dedos recuerden los pinos, el trigo,
y la lluvia casi imperceptible,
y el temblor del gorrión,
y las crines nerviosas del caballo.

Que los labios recuerden otros labios.
Hay hielo y fuego en ellos. Hay tinieblas y hay luz
Todo el mundo contienen, impregnado
de aroma de naranjas y de nieve.

Y entonces pedirás a la vida perdón.
y le dirás: “A ciegas te acusaba”.
Absuélveme del grave pecado
de mi absurda irritación.

Y si la maravilla de este mundo
es preciso pagarla
con un precio cruel,
no importa, yo lo acepto.

Pero ¿acaso el capricho del destino,
los golpes y las pérdidas,
son un precio tan alto por gozar
las maravillas que la vida ofrece?

Evgueni Evtuchenko