
Darwin: In memóriam
Mi amigo Vicent me envía este artículo conmemorativo del bicentenario del nacimiento de este gran naturalista.
EL VIAJE, LA MELANCOLÍA DEBILITANTE Y LAS EFEMÉRIDES.
El naturalista oficial de la travesía era el cirujano del barco, el doctor Robert McKormick. Las discrepancias con el estatus de un pasajero supernumerario incorporado a la expedición pocos días antes de zarpar hicieron que renunciara a su cargo y al viaje que iba a cambiar el mundo.
Robert Fitzroy era un militar aristocrático, inteligente y ambicioso que nunca confió demasiado en la fortaleza de sus emociones. Padecía agudas crisis depresivas que denominaba “melancolía debilitante”, y que achacaba a influencias biológicas hereditarias: su tío Lord Castlereagh, Secretario de Exteriores de Gran Bretaña, se había suicidado unos años antes. Por otro lado, el capitán Pringle Stokes, su antecesor al mando de la embarcación también había optado por ese trágico final.
La angustia vital o la melancolía debilitante no le impidieron ser un meticuloso observador de los fenómenos relacionados con la Climatología. En la actualidad, la comunidad científica reconoce sin excepción su enorme influencia en el desarrollo de la Meteorología.
Pero si Robert Fitzroy es uno de los protagonistas iniciales de este comentario no es por sus trastornos depresivos o la meteorología, sino porque era el capitán al mando del bergantín de tipo cherokee HMS Beagle en el que Charles Darwin circunnavegó el mundo entre los años 1831 y 1836.
La misión original del Beagle era medir las corrientes oceánicas y cartografiar algunas costas del Hemisferio Sur. El cálculo previsto para la travesía era de no menos de dos años.
Las costumbres navales de la Marina Real Británica de la época desaconsejaban a los capitanes aristócratas el contacto social con la tripulación y con los otros oficiales del barco.
Melancolía, soledad y falta de conversación pueden devenir compañeros de viaje inquietantes. Para cumplir la misión con más garantías el capitán Fitzroy contrató- a cargo de su peculio- a un pasajero supernumerario y de posición social adecuada. Ese puesto, más de acompañante terapéutico que de recolector de fósiles o de cartógrafo, recayó en un estudiante de Teología que había concluido su formación académica pocos meses antes en la Universidad de Cambridge: el joven Charles Darwin.
Fitzroy iba a contribuir sin saberlo y muy a su pesar -defendió el “creacionismo” hasta el final de sus días- a socavar las bases de las concepciones míticas y religiosas sobre la denominada “cuestión del origen”. Charles Darwin nació el 12 de febrero de 1809 y publicó “El origen de las especies” en el año 1859.
Los peores temores del angustiado capitán se confirmaron: sin que se conozcan los motivos se suicidó en el año 1865. Su caso bien puede resumir los intrincados vericuetos que acechan el dramático ensimismamiento de la condición humana. Si el Dr. Mckormick hubiera reprimido mejor su celo profesional, si Lord Castlereagh y el capitán Pringle Stokes no se hubieran suicidado o si Robert Fitzroy no hubiera sido maniaco depresivo, tal vez las efemérides de la historia contemporánea fueran otras. Lo que no es el caso.
La ONU ha decidido que el 2009 sea declarado el año Darwin. Por el momento, ni la conmemoración del bicentenario de su nacimiento, ni los 150 años transcurridos desde la publicación de su obra canónica tienen la repercusión merecida en la ciudad en que vivo. No creo que sea casual.
Sirva este comentario como sincero homenaje a la memoria del autor de la teoría de la evolución.
PD Lo mejor de este comentario lo pueden ampliar con la lectura del libro de Stephen Jay Gould “Brontosaurus y la nalga del ministro”. No rastreen demasiado el origen de lo peor. Gracias.
Vicent
5 comentarios:
Seguramente existan necios que sostengan que el mundo fue creado en seis días de reloj por un taumaturgo de abracadabra, como sin duda existirán necios que cuando se tropiezan con un mosquito del vinagre se enternezcan, pensando que se hallan ante un pariente lejano.
Pero los que exaltan las teorías darwinistas sin conocerlas, o conociéndolas tan sólo de forma brumosa, a la vez que hacen escarnio de unos creacionistas bufos, esquivan el asunto primordial, precisamente para evitar que la pobre gente abducida emplee su juicio.
Y el asunto primordial no es otro sino aceptar que la creación es fruto de un azar complejo o asumir que obedece a un designio divino.
El propio Darwin nunca negó la intervención divina en su obra El origen de las especies; pero, misteriosamente, los que lo jalean –que, en su inmensa mayoría, no se han tomado la molestia de leerlo– suelen esgrimirlo como autoridad irrefutable para negar tal intervención, condenando a quienes la afirman al gueto de los indoctos y los oscurantistas. Pero lo cierto es que tal intervención, por mucho que avance la ciencia, nunca podrá ser probada ni refutada categóricamente; en cambio, el sentido común sí puede ayudarnos a comprender que ciertos misterios que rodean el origen del hombre no pueden ser explicados mediante meras teorías evolutivas. Y es que el hombre es el único ser de la creación que puede ser criatura y creador a un mismo tiempo; y este rasgo personalísimo, esta singularidad misteriosa, establece una barrera insalvable entre hombres y animales, una ruptura en el continuum de la evolución que ningún avance de la ciencia podrá explicar jamás.
¿Qué ocurrió en las cavernas para que un ser rudo y primitivo se pusiera a pintar?
Disculpe Quercus, el deber me llama.
EL MEDIO ES EL MENSAJE.
Distinguido sr. Anónimo:
Como usted sabe lo que saben los demás, como usted supone lo que suponen los demás y dado que parece disponer de información privilegiada acerca de los avances de la ciencia en el próximo e infinito futuro, no le resultará demasiado complicado entender las precisiones metodológicas siguientes:
1) En la parte descriptiva de mi entrada en la que hago referencias históricas concretas, ¿hay algún dato falso?
2) En la parte valorativa de mi entrada en la que manifiesto respetuosa pero con meridiana claridad mi cosmovisión (concepción del mundo), ¿hay alguna descalificación o insulto tipo brumoso, necio, mosca del vinagre, escarnio, bufa o abducido?
3) Considerando que el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclama la libertad de pensamiento; y considerando que el que el artículo 20, apartado A, de la Constitución Española la reconoce y la protege, ¿cómo se atreve a cuestionar del modo que lo hace el derecho inalienable que me asiste de admirar a quien admiro?
Como es de suponer, las preguntas anteriores son retóricas porque conozco las respuestas de antemano y que, sin más dilaciones, paso a detallarle: 1.- no; 2.- no; 3) intolerancia.
Tras lo cual, mucho me temo que no tengo nada más que decirle.
PD.
Urbi et orbi: mañana 12 de febrero se conmemora el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin y el 24 de noviembre de este mismo año se cumplirán 150 años desde la publicación de “El origen de las especies”.
Sirva este pos-post como sincero y respetuoso homenaje al científico que tras más de 20 años de riguroso trabajo desarrolló la teoría de la evolución.
Hoy he leído una cita que me cuadra completamente: "Primero el hombre aprende en la vida a andar y hablar. Más tarde, a sentarse tranquilo y mantener la boca cerrada.
Mi sendero actual es seguir lo que me lleva a una paz profunda, infinita,la mayor felicidad que he conocido nunca, quiero prestarle la máxima atención y el tiempo necesario, los grandes Maestros de Vedanta Advaita. Como a vosotros estos temas no os interesan, (creo),me retiro a un rinconcito a leer a Nisargadatta, ect., os deseo lo mejor, queridos amigos del blog. Namasté Lakshmi.
Hace 150 años el nuevo concepto de seleccion ayudó a encontrar una explicación científica para muchos enigmas del mundo biológico, lo que posibilitó que la Biología se convirtiera en una auténtica ciencia, pudiendo prescindir de elementos divinos o sobrenaturales. Pero es un error considerar que el concepto clásico de selección natural lo es todo. Segun la moderna Teoría Sintética de la evolución, la selección natural posee diversas variantes y no es la única causa de evolución, aunque sea la más importante.
Lakshmi.
Alguien recuerda a aquel grupo que cantaba:
"Según la teoría, de la evolución, venimos del mono, vaya aberración"
"Pasaa con el Darwin tanto dar la lata, si el hombre viene de la patata...
Pues eso. Lakshmi.
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